Torre de control de servicio
OTIF, plazo real de entrega e incidencias por ruta, cliente, delegación y transportista en un único cuadro, con la definición de cada indicador acordada y documentada para que no haya dos versiones de la verdad.
Operadores y distribuidores que compiten por nivel de servicio y lo defienden con informes montados a mano. Instrumentamos servicio, coste e incidencias para negociar con datos y no con la sensación de la última semana.
No es una lista de venta: son los síntomas que se repiten en el sector. Si reconoce tres o más en su operación, el problema ya tiene un coste, aunque todavía no aparezca en ninguna partida del presupuesto.
El nivel de servicio se discute con el cliente sin un OTIF calculado con la misma regla por las dos partes.
El coste real por envío se conoce cuando llega la factura del transportista, semanas después de haber comprometido el precio.
Las incidencias de reparto se resuelven por teléfono y no quedan registradas por causa, ruta ni responsable.
El inventario del almacén y el del ERP se reconcilian con recuentos manuales y ajustes que nadie sabe explicar después.
Cada cliente pide su informe en su formato y alguien lo monta a mano todas las semanas.
La capacidad de muelle, ruta y personal se planifica en una hoja de cálculo que solo entiende quien la mantiene.
Ninguno de estos supuestos se da por bueno. Se contrastan con sus datos reales durante las primeras semanas del diagnóstico, y los que no se sostengan se descartan.
Puntos de entrada habituales en el sector. Se priorizan por impacto económico y por esfuerzo de implantación, no por preferencia tecnológica.
OTIF, plazo real de entrega e incidencias por ruta, cliente, delegación y transportista en un único cuadro, con la definición de cada indicador acordada y documentada para que no haya dos versiones de la verdad.
Extracción de las líneas de la factura del transportista, cruce contra tarifa contratada y expedición registrada, y alerta sobre sobrecostes, suplementos no pactados y expediciones facturadas dos veces.
Informes periódicos por cuenta generados, formateados y enviados sin intervención, con los indicadores que cada contrato exige y trazabilidad de qué se envió, cuándo y con qué datos.
Captura de la incidencia por tipo, causa, responsable y coste asociado, con seguimiento de reincidencia por ruta y cliente para atacar el diez por ciento de casos que genera la mayor parte del coste.
Modelo de volumen esperado por ruta y periodo, apoyado en histórico y estacionalidad, para dimensionar muelle, flota y personal con antelación en lugar de reaccionar el mismo día.
Son los indicadores que solemos instrumentar en el sector. Ninguno es una cifra de cliente ni un resultado conseguido.
Cada indicador se define por escrito —fórmula, fuente, frecuencia y responsable— y se mide sobre su línea base antes de intervenir. Sirven para dirigir el trabajo y para saber si ha funcionado, no como compromiso de resultado firmado de antemano.
| Indicador | Qué mide | Naturaleza |
|---|---|---|
| OTIF | Pedidos entregados completos y en plazo, con definición única acordada con el cliente. | referencia sectorial |
| Coste/envío | Coste real por expedición tras tarifa, suplementos, reentregas y logística inversa. | referencia sectorial |
| Incidencias | Incidencias por cada mil expediciones, clasificadas por causa, ruta y responsable. | referencia sectorial |
| Exactitud | Coincidencia entre inventario del sistema y recuento físico, sin ajustes sin explicar. | referencia sectorial |
La vertical define el problema y el vocabulario; el trabajo se ejecuta con estas líneas, combinadas según lo que muestre el diagnóstico.
Que la dirección decida con un único número válido para toda la compañía.
Integramos sus fuentes, definimos los KPIs que de verdad gobiernan el negocio y entregamos un cuadro de mando ejecutivo con datos trazables. De información fragmentada a decisiones documentadas.
Ver capacidad →Menos horas manuales, menos errores y una operación que no depende de personas concretas.
Identificamos qué procesos merece la pena automatizar, los valoramos en euros y los implantamos con IA cuando aporta y con integración clásica cuando basta. Cada automatización llega con su caso económico.
Ver capacidad →Un proceso comercial y operativo que se sostiene en sistemas conectados, no en criterio individual.
Ordenamos CRM, ERP y ecommerce alrededor del proceso real de la compañía: etapas con criterios, datos de cliente únicos, integraciones que evitan la doble captura y un forecast en el que se puede confiar.
Ver capacidad →En logística y distribución, el dato no es un lujo analítico: es el objeto del contrato. El cliente compra plazo, integridad y trazabilidad, y esos tres compromisos se revisan en cada reunión de seguimiento. Lo llamativo es que el sector, que registra cada movimiento, suele llegar a esas reuniones con un informe montado a mano la tarde anterior, con una definición de OTIF que el cliente calcula de otra manera.
Debajo hay una causa común: el TMS, el SGA, el ERP y las plataformas de los transportistas hablan idiomas distintos, y nadie ha puesto encima una capa que los reconcilie. Así, el coste llega con la factura, la incidencia se resuelve pero no se aprende de ella y el margen por cliente se estima.
El primer efecto es el del lenguaje. Cuando el nivel de servicio se calcula una sola vez, con una regla escrita y compartida, la revisión con el cliente cambia de naturaleza: deja de ser una discusión sobre las cifras y pasa a ser una conversación sobre las causas y el plan.
El segundo es económico y llega por dos vías. Por un lado, la conciliación automática de las facturas de transporte saca a la luz suplementos, reentregas y duplicidades que hoy se pagan porque revisarlas línea a línea no es viable a mano. Por otro, imputar el coste de la incidencia a su causa muestra que una parte pequeña de las rutas, clientes o referencias concentra la mayoría del sobrecoste, que es donde conviene actuar primero.
El tercero es de capacidad del equipo. Los informes que se envían cada semana a cada cuenta dejan de consumir personas y pasan a generarse solos, con la ventaja añadida de que quedan trazados: qué se mandó, con qué datos y en qué momento.
Con un diagnóstico corto sobre datos que ya existen. Se toma un trimestre cerrado, se reconstruye el servicio real y el coste completo por expedición y cliente, y se contrasta con lo que se estaba reportando. Esa comparación suele bastar para ordenar prioridades sin necesidad de tocar todavía ningún sistema operativo.
Después, lo natural es levantar la torre de control sobre las fuentes disponibles y automatizar el reporting de las cuentas que más horas consumen, dejando la conciliación de transporte y la previsión de capacidad para la siguiente fase, cuando la base de datos ya es fiable. Los indicadores de esta página son de referencia sectorial: se definen y se miden con ustedes antes de intervenir, y sirven para dirigir el trabajo, no como promesa de resultado.
BGS Data todavía no publica casos de clientes. Estos escenarios describen el problema, la arquitectura y la medición tal como los abordamos, con perfiles de empresa realistas y sin atribuirlos a nadie.
Media hora de conversación basta para contrastar si el problema existe, cuánto cuesta y por dónde empezaría. Sin propuesta comercial en la primera conversación.