Que la dirección decida con un único número válido para toda la compañía.
Integramos sus fuentes, definimos los KPIs que de verdad gobiernan el negocio y entregamos un cuadro de mando ejecutivo con datos trazables. De información fragmentada a decisiones documentadas.
Cada área responde con una cifra distinta a la misma pregunta
El dato existe, pero vive repartido entre el ERP, el CRM, el ecommerce y decenas de hojas de cálculo. Consolidarlo cuesta días de trabajo manual, el comité recibe informes que llegan tarde y nadie sabe con certeza qué versión es la buena. El resultado no es un problema técnico: es una dirección que decide con retraso, discute sobre la fuente en lugar de sobre el negocio y no puede explicar con precisión de dónde viene su margen.
Imagen ilustrativa de la capacidad. No es la arquitectura ni el cuadro de mando de ningún cliente.
Capacidades
Qué incluye esta línea.
No todas se aplican en todos los proyectos. El alcance se cierra en el diagnóstico, con
lo que resuelve su problema y sin lo que solo engorda la propuesta.
Integración de fuentes
Conectamos ERP, CRM, ecommerce, herramientas SaaS y hojas de cálculo en un modelo único, con actualización automática y trazabilidad de origen a origen.
Modelado de KPIs
Cada indicador recibe una definición cerrada: fórmula, fuente, frecuencia, segmentación y responsable. Se acaba la discusión sobre qué significa cada cifra.
Business Intelligence y cuadros de mando
Una capa de visualización por audiencia, no un panel para todos: dirección ve tendencia y desviación; comercial y operaciones ven el detalle accionable.
Reporting ejecutivo
El comité recibe lectura, no solo gráficos: qué ha cambiado, por qué, qué decisión está pendiente y con qué dato se sostiene.
Calidad y gobierno del dato
Reglas de validación, control de duplicados, alertas ante datos incompletos o fuera de rango y un propietario asignado por sistema.
Analítica de decisión
Cohortes, estacionalidad, rentabilidad por cliente o producto y previsión, aplicadas a las preguntas que ya están sobre la mesa del comité.
Entregables
Qué recibe exactamente.
Documentación incluida y en su infraestructura: lo entregado tiene que seguir
funcionando el día que nosotros no estemos.
Mapa de fuentes de datos con diagnóstico de calidad y propietario asignado por sistema.
Diccionario de KPIs: fórmula, origen, frecuencia, segmentaciones y responsable de cada indicador.
Modelo de datos documentado y procesos de integración funcionando en producción.
Cuadro de mando de dirección más vistas específicas para comercial, operaciones y finanzas.
Reglas de calidad y alertas automáticas ante datos ausentes, duplicados o fuera de rango.
Guía de lectura del cuadro de mando y sesión de traspaso al equipo interno.
Plan de evolución a 90 días priorizado por decisión pendiente, no por catálogo técnico.
Cómo se mide
Indicadores de referencia.
Indicadores de referencia, no resultados garantizados. Son las
magnitudes sobre las que se dirige y se juzga el trabajo. La línea base se mide al
inicio y los objetivos concretos se acuerdan con usted antes de empezar: dependen de su
punto de partida, de su volumen y de la calidad del dato disponible.
Esquema del método de medición: se fija la línea base al arrancar y el objetivo se
acuerda con usted. El dibujo no tiene escala y no representa datos de ningún proyecto.
Indicador
Qué mide
Naturaleza
Time-to-insight
Días entre la pregunta de dirección y la respuesta con dato fiable
objetivo acordado
Cobertura de fuentes
Porcentaje de sistemas críticos integrados en el modelo único
objetivo acordado
Calidad del dato
Porcentaje de registros que superan las reglas de validación definidas
objetivo acordado
Adopción directiva
Uso real del cuadro de mando en los comités de decisión
objetivo acordado
Dónde está el problema real
Cuando una dirección pide un dato y tarda cinco días en recibirlo, el problema rara vez es la herramienta de visualización. Es que nadie ha decidido qué significa exactamente ese indicador, de qué sistema procede y quién responde de su calidad. Por eso empezamos por el negocio: qué decisiones están bloqueadas, quién las toma, con qué frecuencia y qué evidencia necesitarían para tomarlas con confianza. Esa lista es la que determina el alcance técnico, y no al revés.
Cómo se entra
La vía habitual es el Executive Dashboard Sprint: un alcance cerrado, con precio fijo y un entregable en producción. En las primeras sesiones levantamos el mapa de fuentes, acordamos un conjunto reducido de indicadores de dirección y verificamos que los datos existen y se pueden extraer. A partir de ahí construimos el modelo, conectamos los sistemas y publicamos el cuadro de mando. Si su punto de partida es más difuso, el Growth & Data Audit ordena antes el terreno: mapa de datos, procesos y prioridades.
Qué se entrega
Se entrega una capacidad, no un archivo. El cliente recibe el modelo de datos documentado, los procesos de integración funcionando, el diccionario de KPIs firmado por las áreas implicadas, el cuadro de mando de dirección con sus vistas derivadas y las reglas de calidad que avisan cuando algo se rompe antes de que lo descubra el comité. Todo queda en su infraestructura y con documentación suficiente para que su equipo pueda mantenerlo.
Cómo se mide
Definimos desde la propuesta los indicadores sobre los que se juzgará el trabajo: cuánto se reduce el tiempo entre pregunta y respuesta, qué porcentaje de sistemas críticos queda integrado, qué proporción de registros supera las reglas de validación y con qué frecuencia se usa realmente el cuadro de mando en los comités. Son indicadores de referencia para orientar el proyecto y fijar su línea base, no resultados garantizados: la magnitud real depende del punto de partida de cada compañía y se acuerda con usted antes de empezar.
Qué viene después
Un cuadro de mando útil genera preguntas nuevas. Ahí es donde la línea conecta con el resto: procesos que conviene automatizar cuando el dato demuestra su coste, sistemas comerciales que hay que reordenar para que la información nazca limpia y decisiones de crecimiento que por fin pueden apoyarse en evidencia. La continuidad se articula como ciclo de mejora continua, con revisión periódica de KPIs y evolución del modelo.
Producto de entrada
Executive Dashboard Sprint
Diseño e implantación rápida de un cuadro de mando de dirección sobre las fuentes que ya tiene. Alcance cerrado, precio fijo y un entregable en producción: el comité empieza a decidir con datos antes de abordar ningún proyecto de mayor calado.
PropiedadEl entregable y los datos quedan en su infraestructura
ContinuidadOpcional: usted decide si hay fase siguiente
Preguntas frecuentes
Lo que suelen preguntar antes de contratar.
¿Tenemos que cambiar de sistemas antes de empezar?
No. Trabajamos sobre el stack que ya tiene y sobre los datos disponibles, aunque estén fragmentados. Si durante el diagnóstico aparece una limitación real de un sistema, se la presentamos con su impacto económico para que usted decida, no como condición previa para arrancar.
¿Cuánto tardamos en ver algo útil?
El producto de entrada, el Executive Dashboard Sprint, está diseñado para entregar un cuadro de mando en producción en semanas, no en trimestres. Priorizamos las decisiones que hoy se toman a ciegas y dejamos para fases posteriores lo que aporta menos por euro invertido.
¿Qué ocurre cuando el proyecto termina? ¿Quedamos atados a ustedes?
El modelo de datos, las definiciones y los cuadros de mando quedan documentados y en su infraestructura, con una sesión de traspaso a su equipo. La continuidad en formato retainer es una opción de mejora continua, nunca un requisito para que lo entregado siga funcionando.
Nuestros datos están en mal estado. ¿Merece la pena invertir ahora?
Precisamente por eso. El diagnóstico de calidad es la primera fase y suele revelar que basta con corregir un número limitado de fuentes para responder a las preguntas de mayor valor. No proponemos limpiarlo todo, sino lo necesario para sostener las decisiones que ya están pendientes.
Rara vez se trabaja una línea de forma aislada: los problemas de datos, proceso, sistemas
y demanda suelen ser el mismo problema visto desde ángulos distintos.
Una conversación de treinta minutos basta para saber si esta línea resuelve su problema, si
conviene empezar por otra o si aún no es el momento. Se lo diremos igual.
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